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Los mejores miradores de Tenerife: rutas panorámicas y vistas imprescindibles de la isla
Nada mejor que descubrir Tenerife desde las alturas. La isla ofrece una enorme variedad de miradores naturales y panorámicos, desde acantilados volcánicos hasta puntos estratégicos en plena carretera. Recorrer estos lugares permite entender la diversidad del paisaje tinerfeño y disfrutar de algunas de las vistas más espectaculares de Canarias.
Si quieres una planificación más completa puedes leer nuestra guía completa de qué ver en Tenerife, donde reunimos todos los lugares imprescindibles de la isla.
Mirador montaña roja
Después de visitar la playa de La Tejita, subir a la Montaña Roja se convierte en una experiencia totalmente recomendable. Desde la cima podrás contemplar a un lado la playa de La Tejita y al otro El Médano, creando una panorámica única del sur de Tenerife. El acceso requiere una ruta de senderismo sencilla pero constante, con aproximadamente una hora de subida. El esfuerzo merece la pena, ya que las vistas abiertas al Atlántico convierten este lugar en uno de los mejores miradores naturales de la zona.
Mirador montaña bocinegro
Situado junto a la Montaña Roja, este pequeño mirador natural completa el paisaje volcánico del entorno. El acceso también se realiza caminando, lo que hace que la experiencia sea más tranquila y menos concurrida. Desde aquí se obtienen perspectivas diferentes del litoral y del contraste entre arena, roca volcánica y océano. Es una parada perfecta para quienes buscan rincones menos conocidos.
Arco tajao
El Arco Tajao, conocido como el “puente de rocas”, es una formación natural creada por la erosión del agua durante siglos sobre roca volcánica. Este arco ofrece un encuadre perfecto para fotografías con el mar de fondo. Su origen geológico, ligado a la ignimbrita o “losa chasnera”, lo convierte además en un punto interesante desde el punto de vista natural. Es una parada breve pero muy llamativa dentro de la ruta costera.
Roques de garcía
Los Roques de García forman uno de los paisajes más icónicos del Parque Nacional del Teide. Estas formaciones rocosas emergen del terreno volcánico creando un escenario casi surrealista, con el Teide y el Pico Viejo dominando el horizonte. El acceso es muy sencillo y cuenta con amplias zonas de aparcamiento cercanas. Recomendamos visitarlo temprano, ya que a partir de media mañana suele llenarse de visitantes atraídos por una de las imágenes más famosas de Tenerife.
Fortín de san fernando
El Fortín de San Fernando es una pequeña construcción defensiva del siglo XVIII situada en la costa de Los Realejos. Fue levantado para proteger la zona de ataques piratas y todavía conserva parte de su artillería original. Además de su valor histórico, el lugar ofrece bonitas vistas del litoral norte de la isla. Su tranquilidad lo convierte en una parada interesante fuera de las rutas más turísticas.

Las ruinas de la gordejuela
Las ruinas de Gordejuela parecen sacadas de una película por su aspecto misterioso y abandonado frente al mar. Este antiguo elevador de aguas, hoy sin techo ni estructuras interiores, crea una imagen muy fotogénica en la costa norte. Aunque no se puede acceder al interior por seguridad, el entorno ofrece perspectivas únicas del edificio y del océano. Es uno de los rincones más curiosos y diferentes de Tenerife.
Mirador de la garañona
Ubicado en El Sauzal y perfectamente señalizado, este mirador ofrece vistas privilegiadas de los acantilados de la costa de Acentejo. Desde aquí se puede observar la playa de la Garañona y el fuerte contraste entre el verde del norte y el azul del Atlántico. Es un lugar accesible y tranquilo, ideal para hacer una pausa durante la ruta por el norte de la isla. Especialmente bonito al atardecer.
Mirador chipeque
El mirador de Chipeque es uno de los puntos panorámicos más espectaculares de Tenerife y una parada imprescindible tras recorrer el Parque Nacional del Teide. Desde aquí se obtiene una vista privilegiada del volcán dominando el valle de La Orotava, muchas veces acompañado por un impresionante mar de nubes. Su fácil acceso en coche lo convierte en uno de los miradores más agradecidos de la isla. Al atardecer, la luz transforma completamente el paisaje creando imágenes inolvidables.
La tarta del teide
La conocida “Tarta del Teide” destaca por sus capas volcánicas de distintos colores, resultado de múltiples erupciones separadas por siglos e incluso milenios. Este curioso paisaje permite observar claramente la historia geológica de la isla. Se encuentra dentro del Parque Nacional y suele ser una parada rápida durante la subida o bajada del Teide. Es un lugar perfecto para entender el origen volcánico de Tenerife.
Acantilado de los gigantes
Para nosotros, uno de los mejores miradores de Tenerife. Los Acantilados de Los Gigantes impresionan por sus paredes volcánicas que caen verticalmente al océano alcanzando más de 600 metros de altura. El contraste entre la roca oscura y el azul del mar crea un paisaje espectacular difícil de olvidar. Tanto desde tierra como desde el mar, este enclave representa una de las imágenes más impactantes de la isla.
Mirador de masca
El mirador de Masca ofrece una de las panorámicas más sorprendentes de Tenerife, con el pequeño pueblo encajado entre montañas abruptas. Llegar hasta aquí implica recorrer una carretera estrecha y llena de curvas, pero perfectamente asfaltada. El esfuerzo se recompensa con un paisaje único que combina naturaleza, tradición y aislamiento. Es uno de los miradores más auténticos de la isla.

Punta de teno
Punta de Teno es uno de los lugares más especiales y salvajes de Tenerife, situado en el extremo occidental de la isla. Su faro, rodeado de acantilados y naturaleza volcánica, crea una imagen digna de postal. El acceso está regulado en determinados horarios, lo que ayuda a conservar su esencia tranquila. Es un lugar perfecto para disfrutar del paisaje en silencio y conectar con la naturaleza.
Mirador de la atalaya
Este mirador combina acceso en coche con un pequeño sendero a pie que desciende hasta un espectacular balcón natural sobre el océano. Desde aquí se obtienen vistas privilegiadas de Garachico y su entorno volcánico. El camino empedrado añade un toque aventurero a la visita. Además, el sonido del agua brotando en la zona aporta un ambiente muy especial.
Mirador del emigrante
Inaugurado en 1990, este mirador rinde homenaje a los emigrantes canarios que abandonaron la isla en busca de un futuro mejor. Destaca la escultura de bronce creada por Fernando Ramos, situada frente a un impresionante paisaje costero. Más allá de sus vistas, el lugar tiene un fuerte valor simbólico e histórico. Es una parada interesante para combinar paisaje y memoria cultural.
Mirador del pico inglés
Situado en el macizo de Anaga, el mirador del Pico Inglés es uno de los más visitados de Tenerife. Desde aquí se obtienen amplias vistas de montañas cubiertas de vegetación y, en días despejados, parte del litoral. Es habitual encontrar ciclistas y viajeros disfrutando del entorno natural. Las panorámicas hacen que sea uno de los mejores lugares para fotografía paisajística.
Mirador de risco amogoje
Ubicado dentro del Parque Rural de Anaga, este mirador permite contemplar una de las zonas más verdes de la isla. La combinación de montañas, barrancos y océano crea postales espectaculares típicas del norte de Tenerife. Es un lugar tranquilo y menos concurrido que otros miradores populares. Perfecto para disfrutar del lado más natural de la isla.
Mirador de las teresitas
Desde este mirador se obtiene una de las vistas más famosas de Tenerife: la playa de Las Teresitas con su arena dorada y aguas tranquilas protegidas por un rompeolas. El contraste con la cercana playa volcánica de Las Gaviotas crea una panorámica única. Es un punto ideal para detenerse antes o después de visitar la playa. Especialmente bonito con la luz suave del atardecer.
MAPA DE LOS MIRADORES DE TENERIFE
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