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Viajes Aven

Roma es una ciudad que no se recorre, se vive. Cada calle, cada plaza y cada rincón tienen algo que contar, y aunque en un solo día puedes ver lo más importante, es en dos días cuando realmente empiezas a entender su esencia. La ciudad eterna combina historia, arte y vida cotidiana como pocas en el mundo, y dedicarle más tiempo permite disfrutarla con calma, sin ir corriendo de un sitio a otro.

En esta guía de qué ver en Roma en 2 días te proponemos un itinerario completo y realista, combinando los grandes imprescindibles con otros lugares igual de interesantes que muchas veces pasan más desapercibidos. Es la forma perfecta de descubrir Roma de verdad, aprovechando el tiempo al máximo pero sin perder el encanto de simplemente pasear por una de las ciudades más impresionantes del mundo.



Día 1 en Roma
Coliseo romano

Coliseo es el gran símbolo de Roma y uno de los monumentos más impresionantes del planeta. Construido hace casi 2.000 años, este anfiteatro acogía combates de gladiadores y espectáculos públicos para miles de personas. Su tamaño, su historia y su nivel de conservación hacen que verlo en persona sea una auténtica pasada. Es uno de esos lugares que no decepcionan y que impactan incluso más de lo esperado.

Nuestro consejo es que entres al interior, ya que recorrerlo por dentro cambia totalmente la experiencia y te permite entender cómo funcionaba en su época. Además, muchas entradas incluyen también el acceso al Palatino y al Foro, lo que lo convierte en una visita muy completa. Por último, si puedes, vuelve a verlo de noche: iluminado es simplemente espectacular.

También puedes reservar un tour con visita guiada al Coliseo, Foro y Palatino donde un guía te contará la historia de estos increíbles monumentos.



Palatino

Monte Palatino es una de las zonas más antiguas y con más historia de Roma. Según la leyenda, aquí fue donde Rómulo fundó la ciudad, y más adelante se convirtió en la residencia de emperadores romanos. Pasear por el Palatino es hacerlo entre ruinas, jardines y restos arqueológicos que cuentan siglos de historia en cada rincón.

Es una visita que requiere algo de tiempo, pero merece completamente la pena. Aquí encontrarás lugares como la Domus Flavia, la Casa de Livia o los Jardines Farnesianos, considerados los primeros jardines botánicos de Europa. Además, desde el Palatino tendrás unas vistas increíbles del Foro Romano, lo que convierte la visita en una de las más completas de Roma.



Piazza del Campidoglio

Piazza del Campidoglio es una de las plazas más elegantes de Roma y un ejemplo perfecto del diseño renacentista. Fue diseñada por Miguel Ángel y destaca por su armonía, su forma y la estatua ecuestre de Marco Aurelio situada en el centro. Es un lugar menos masificado que otros puntos de la ciudad, pero con un encanto especial.

Además, su ubicación es clave dentro de la ruta, ya que conecta perfectamente la zona histórica del Palatino con el centro de Roma. Es una parada breve, pero muy recomendable para apreciar otra faceta arquitectónica de la ciudad.


Piazza Venezia

Piazza Venezia es uno de los puntos neurálgicos de Roma y un lugar por el que acabarás pasando sí o sí. Aquí se encuentra el imponente Monumento a Víctor Manuel II, uno de los edificios más llamativos de la ciudad por su tamaño y su color blanco. Es un sitio muy concurrido, pero también uno de los más representativos.

Desde esta plaza parten varias de las calles principales, por lo que es un punto perfecto para orientarse. Además, es un buen lugar para hacer fotos y continuar la ruta hacia el centro histórico.


Panteón de Agripa

Panteón es una de las mayores obras maestras de la arquitectura romana y el edificio mejor conservado de la antigua Roma. Su enorme cúpula, con un óculo central que deja pasar la luz, sigue siendo hoy en día una auténtica maravilla técnica. Estar dentro del Panteón es una experiencia única, ya que transmite una sensación de grandeza difícil de explicar.

En su interior encontrarás tumbas de personajes importantes y varias obras de arte, lo que hace que la visita sea aún más interesante. Eso sí, suele estar bastante lleno, por lo que es recomendable ir a primera hora o en momentos menos concurridos. Es, sin duda, uno de los imprescindibles absolutos de Roma.


Piazza Navona

Piazza Navona es una de las plazas más bonitas y animadas de la ciudad. Su forma alargada, su estilo barroco y sus fuentes la convierten en un lugar muy especial. La más famosa es la Fuente de los Cuatro Ríos, situada en el centro, que es una auténtica obra de arte.

Es un sitio perfecto para parar un rato, sentarse en una terraza o simplemente disfrutar del ambiente. Siempre hay artistas callejeros, gente paseando y mucho movimiento, lo que le da un carácter muy vivo. Es uno de esos lugares donde apetece quedarse más tiempo del previsto.



Fontana di Trevi

Fontana di Trevi es una de las fuentes más famosas del mundo y uno de los lugares más impresionantes de Roma. Lo curioso es que aparece de repente entre calles estrechas, lo que hace que el impacto sea aún mayor. Su tamaño, sus detalles y su estado de conservación hacen que sea una auténtica joya del barroco.

La primera vez que la ves te deja sin palabras, y es uno de esos sitios que hay que ver sí o sí. Nuestro consejo es visitarla tanto de día como de noche, ya que la experiencia cambia completamente. Y por supuesto, no te olvides de lanzar la moneda para asegurarte el regreso a Roma.


Piazza di Spagna

Piazza di Spagna es otro de los puntos más conocidos de Roma, famosa por su escalinata y su ambiente. Está situada en una de las zonas más elegantes de la ciudad, rodeada de tiendas y calles comerciales. Es un lugar ideal para terminar el día con un paseo tranquilo.

Las escaleras son uno de los puntos más fotografiados de Roma y un sitio perfecto para descansar un rato. Desde aquí puedes continuar explorando la zona o simplemente disfrutar del ambiente que se respira en esta parte de la ciudad.

Día 2 en Roma
Foro romano

Foro Romano es uno de los lugares más importantes de toda la ciudad y una visita clave para entender cómo era la vida en la antigua Roma. Aquí se concentraba la actividad política, religiosa y social del Imperio, por lo que recorrerlo es prácticamente caminar por el corazón de la historia romana. Aunque a simple vista pueden parecer solo ruinas, cada rincón tiene un significado y una historia detrás.

Lo ideal es visitarlo junto con el Coliseo y el Palatino, pero si no te ha dado tiempo el primer día, este es el momento perfecto. Pasear entre templos, columnas y antiguos edificios es una experiencia que merece la pena tomarse con calma. Es uno de los lugares que más te hace sentir la grandeza de Roma.



Foro de Augusto

Foro de Augusto es uno de los foros imperiales más interesantes, aunque menos visitado que el Foro Romano. Fue construido por el emperador Augusto y estaba dedicado al dios Marte. Este espacio no solo tenía un uso religioso, sino también político y judicial, lo que demuestra su importancia en la época.

Es una visita más rápida, pero muy recomendable si te interesa la historia. Además, al estar cerca de otros puntos importantes, encaja perfectamente en la ruta sin perder tiempo.


Ciudad del Vaticano

Ciudad del Vaticano es uno de los lugares imprescindibles de cualquier viaje a Roma y no puede faltar en un itinerario de dos días. Se trata del estado independiente más pequeño del mundo y uno de los centros religiosos más importantes del planeta. Aquí se concentran algunos de los monumentos más impresionantes que verás en el viaje.

La visita al Vaticano puede llevar varias horas, por lo que es recomendable dedicarle buena parte del día. Además, es uno de los lugares donde más se nota reservar entradas con antelación para evitar colas.


Basílica de San Pedro

Basílica de San Pedro es una de las iglesias más impresionantes del mundo y el corazón del Vaticano. Su tamaño, su arquitectura y su decoración la convierten en una visita obligada. Nada más entrar, la sensación de grandeza es brutal, y cada detalle merece la pena observarlo con calma.

Si tienes tiempo, subir a la cúpula es una de las mejores experiencias, ya que tendrás unas vistas espectaculares de Roma. Es una visita que no decepciona y que suele ser uno de los momentos más recordados del viaje.


Museos Vaticanos y Capilla Sixtina

Museos Vaticanos albergan una de las colecciones de arte más importantes del mundo. Recorrer sus salas es descubrir siglos de historia, arte y cultura en un mismo lugar. El recorrido culmina en la Capilla Sixtina, famosa por los frescos de Miguel Ángel, una de las obras más impresionantes que existen.

Es una visita larga, pero totalmente recomendable. Eso sí, suele haber mucha gente, por lo que es fundamental reservar con antelación para evitar largas colas.


Passeggiata del Pincio

Pincio es uno de los mejores miradores de Roma y un lugar perfecto para relajarse después de una mañana intensa. Desde aquí tendrás unas vistas increíbles de la ciudad, especialmente de la zona de la Piazza del Popolo.

Es un sitio muy agradable para pasear y descansar un rato. Además, al atardecer el ambiente es espectacular, por lo que puede ser un buen momento para incluirlo en la ruta.


Piazza del Popolo

Piazza del Popolo es una de las plazas más grandes y elegantes de Roma. Durante siglos fue una de las principales entradas a la ciudad, lo que explica su importancia histórica. Destaca por su obelisco central y por las iglesias que la rodean.

Es una plaza amplia, bonita y menos caótica que otras zonas, ideal para pasear con tranquilidad. Además, conecta perfectamente con el mirador del Pincio.


Fontana del Tritone

Fontana del Tritone es una de las fuentes barrocas más curiosas de Roma. Representa al dios Tritón lanzando agua desde una caracola mientras está sostenido por delfines. Es un punto menos turístico, pero bastante interesante si pasas por la zona.

Es una parada rápida que puedes incluir fácilmente en el recorrido sin desviarte demasiado.


Quartiere Coppedè

Quartiere Coppedè es uno de los rincones más sorprendentes de Roma. Su arquitectura es totalmente diferente a lo que has visto hasta ahora, con un estilo muy particular y lleno de detalles. Es una zona poco turística, pero muy llamativa.

Si tienes tiempo, merece la pena acercarse para ver algo distinto dentro de la ciudad. Es un lugar curioso y diferente que aporta variedad al viaje.


Dónde alojarse en Roma

Elegir bien el alojamiento en Roma es clave para aprovechar al máximo el viaje, ya que es una ciudad grande y con muchísimos puntos de interés. Lo más recomendable es alojarse en zonas céntricas como el entorno del Coliseo, el Panteón, Piazza Navona o Trastevere, ya que podrás moverte caminando a prácticamente todos los lugares sin depender del transporte público.

Nosotros te aconsejamos priorizar la ubicación incluso si el precio es algo más alto, porque ahorrarás mucho tiempo en desplazamientos y podrás disfrutar más de la ciudad, sobre todo por la noche. Roma es una ciudad para pasearla, perderse y volver varias veces a los mismos sitios, por lo que dormir en el centro marca bastante la diferencia. Puedes ver las mejores opciones aquí 👉 alojamiento en Roma.


Mapa de los lugares

En este mapa puedes ver todos los puntos incluidos en la ruta para organizar mejor el día. Roma es una ciudad grande, pero este recorrido está pensado para hacerse caminando sin complicaciones.


Organiza tu viaje a Roma

Para aprovechar mejor tu estancia, te recomendamos combinar esta guía con nuestras rutas y consejos:

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Qué ver en Roma en 2 días: ruta perfecta para no perderte nada

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