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Viajes Aven

Praga es una de las ciudades más bonitas de Europa y un destino que enamora por su historia, su arquitectura y su ambiente. Situada a orillas del río Moldava, la capital de la República Checa combina castillos, puentes, iglesias, plazas monumentales y rincones con muchísimo encanto. Pasear por sus calles empedradas, cruzar el Puente Carlos o contemplar el Castillo de Praga desde distintos miradores son experiencias que hacen de esta ciudad un viaje inolvidable. En este itinerario te mostramos qué ver en Praga en 3 días con una ruta bien organizada y pensada para aprovechar al máximo el tiempo.



Alojamiento en Praga

En este viaje a Praga nosotros nos hospedamos en el hotel S42 de Praga. Este alojamiento funciona como una mezcla entre apartamento y hotel, ya que cuenta con electrodomésticos básicos como nevera o microondas, pero también ofrece servicios como desayuno incluido. La verdad es que nos pareció una opción muy recomendable por comodidad y relación calidad-precio. Además, está ubicado a unos 5 minutos de una parada de tranvía y a unos 15 minutos andando del centro de la ciudad.


Día 1: Vyšehrad, Moldava y primer contacto con Praga
Castillo Vyšehrad

Vyšehrad es uno de los lugares con más historia de Praga y una visita muy recomendable para empezar el viaje. Esta enorme roca sobre el río Moldava ha sido un punto clave en el desarrollo de la ciudad y está rodeada de leyendas, murallas y rincones muy agradables para pasear. Hoy en día es una de las mejores zonas para dar un paseo tranquilo, admirar las vistas y empezar a tomar contacto con la capital checa. Es un lugar menos turístico que otros grandes iconos, pero precisamente por eso tiene un encanto especial.



Casa Danzante

La Casa Danzante es uno de los edificios más conocidos de Praga y uno de los ejemplos más curiosos de arquitectura moderna de la ciudad. Su diseño curvado, obra de Frank Gehry, llama mucho la atención y contrasta bastante con el resto de edificios históricos del entorno. En directo no impresiona tanto como en algunas fotos, pero aun así merece la pena acercarse si estás por la zona. Es una parada rápida y diferente dentro del itinerario.



Isla Kampa

La Isla Kampa es una de las zonas más agradables para pasear junto al Moldava. Está situada justo al lado del Puente Carlos y tiene un ambiente mucho más tranquilo que otras partes del centro. Sus caminos, sus vistas al río y su entorno hacen que sea una parada muy recomendable para bajar el ritmo y disfrutar de otra cara de Praga. Es un lugar con mucho encanto que suele gustar muchísimo.



Estatua de Sigmund Freud

Esta escultura de David Černý representa a Sigmund Freud colgando de una viga sobre la calle y es una de las obras más curiosas de Praga. Mucha gente pasa por debajo sin verla al principio, así que encontrarla también tiene su gracia. Más allá de la propia estatua, esta zona es importante porque te va acercando al centro más animado de la ciudad. Es una parada original y diferente dentro del recorrido.



Calle Karlova

Karlova es una de las calles más bonitas y transitadas de Praga. Conecta el Puente Carlos con la Plaza de la Ciudad Vieja, así que es una vía clave dentro de cualquier visita. A lo largo de la calle encontrarás tiendas, cafeterías, restaurantes y muchos rincones con encanto. Es una zona perfecta para pasear con calma, mirar escaparates y empaparte del ambiente de la ciudad.


Puente Carlos

El Puente Carlos es el gran símbolo de Praga y uno de los lugares más icónicos de toda Europa. Su construcción comenzó en el siglo XIV y durante siglos fue una conexión fundamental entre la Ciudad Vieja y el Castillo de Praga. Cruzarlo es una de esas experiencias imprescindibles del viaje, ya que ofrece unas vistas espectaculares del Moldava y de buena parte del perfil de la ciudad. Es un lugar muy turístico, sí, pero aun así sigue mereciendo totalmente la pena.



Día 2: Ciudad Vieja, barrio judío y grandes iconos
Museo Nacional de Praga

El Museo Nacional de Praga es uno de los principales museos de la ciudad y una visita muy interesante si te gusta la historia. Se encuentra en un imponente edificio neorrenacentista situado en lo alto de la Plaza de Wenceslao. Su colección es muy amplia y variada, así que conviene tener en cuenta que la visita puede llevar entre dos y tres horas. Es una buena opción para quien quiera añadir una parte más cultural al itinerario.



Wenceslao square

La Plaza de Wenceslao es una de las arterias principales de Praga y una zona con muchísimo movimiento. Más que una plaza al uso, funciona como una gran avenida llena de tiendas, restaurantes y hoteles. Es un lugar ideal para pasear, hacer una parada o simplemente ver el ritmo diario de la ciudad. Además, conecta muy bien con varios de los puntos importantes del segundo día.



Torre de la Pólvora

La Torre de la Pólvora es una de las antiguas puertas monumentales de la ciudad y uno de los edificios más reconocibles de Praga. Data del siglo XV y marcaba la entrada a la Ciudad Vieja. Su aspecto oscuro y su estilo gótico hacen que destaque muchísimo en el entorno. Es una parada muy recomendable tanto por su valor histórico como por su estética.


Plaza de la Ciudad Vieja

La Plaza de la Ciudad Vieja es uno de los lugares más bonitos y visitados de Praga. Aquí se concentran algunos de los monumentos más importantes de la ciudad, como el Reloj Astronómico, la Iglesia de Tyn o la Iglesia de San Nicolás. Siempre hay ambiente, artistas callejeros y una energía muy especial que hace que apetezca quedarse más tiempo del previsto. Es, sin duda, uno de los grandes imprescindibles de Praga.



Reloj Astronómico

El Reloj Astronómico es uno de los emblemas de Praga y uno de los relojes medievales más famosos del mundo. Se encuentra en la fachada del ayuntamiento viejo y cada hora reúne a muchísimos visitantes que esperan su pequeño espectáculo. Más allá de eso, es un símbolo histórico de la ciudad y una de esas visitas obligatorias. Merece la pena verlo y detenerse un momento a observar todos sus detalles.



Iglesia de Tyn

La Iglesia de Tyn destaca por sus dos torres puntiagudas y por ser uno de los edificios más reconocibles del skyline de Praga. Su aspecto gótico y su ubicación en la Plaza de la Ciudad Vieja la convierten en una de las estampas más típicas de la ciudad. Aunque mucha gente se conforma con verla por fuera, merece la pena fijarse en todos sus detalles. Es uno de los grandes iconos del centro histórico.


Iglesia de San Nicolás

La Iglesia de San Nicolás es otro de los edificios destacados de la Plaza de la Ciudad Vieja. Su interior y su cúpula aportan un estilo diferente al conjunto monumental de la zona. Es una visita breve pero interesante, sobre todo si te apetece conocer mejor el patrimonio religioso de Praga. Además, su ubicación hace que sea muy fácil incluirla en la ruta.


Sinagogas de Praga

El antiguo barrio judío de Praga es una de las zonas más importantes de la ciudad a nivel histórico. Aquí podrás ver varias sinagogas situadas muy cerca unas de otras, como la Sinagoga Española, la Maisel, la Alta, la Pinkas, la Klausen o la Vieja-Nueva. Recorrer esta zona ayuda a entender una parte fundamental del pasado de Praga. Es una visita muy recomendable y con mucho peso histórico.



Cruzar Puente Carlos (Lesser Town Bridge Tower)

Volver a cruzar el Puente Carlos hacia la zona de Malá Strana es una forma perfecta de cerrar el día. En este extremo del puente destacan dos torres de estilos diferentes, que forman una entrada muy característica a la Ciudad Pequeña. Desde aquí se tienen vistas muy bonitas del Moldava y del propio puente. Es un tramo muy recomendable para disfrutar con calma, sobre todo cuando empieza a caer la tarde.



Día 3: Castillo de Praga, iglesias y paseo en barco
Castillo de Praga

El Castillo de Praga es uno de los complejos monumentales más impresionantes de Europa y una visita imprescindible. Fundado alrededor del año 880, ha sido residencia de reyes, emperadores y presidentes, y hoy sigue siendo uno de los grandes símbolos del país. Su tamaño, su historia y la variedad de edificios que alberga hacen que merezca dedicarle bastante tiempo. Es uno de esos lugares que justifican por sí solos un viaje a Praga. Nosotros hemos reservado con Civitatis una entrada al castillo que te permite ver la Catedral, el palacio, la Basílica de San Jorge y el callejón del oro.

Catedral de Praga o Catedral de San Vito

La Catedral de San Vito es el gran símbolo religioso de la República Checa y una de las partes más impresionantes del castillo. Su arquitectura gótica, su tamaño y su importancia histórica hacen que destaque muchísimo dentro del recinto. Es uno de los lugares más visitados del país y una visita que realmente impresiona. Sin duda, uno de los grandes imprescindibles del viaje.



Basílica de San Jorge de Praga

La Basílica de San Jorge es uno de los edificios más antiguos del Castillo de Praga y un contraste interesante frente a la grandiosidad de la catedral. Su origen se remonta al siglo X y su interior resulta mucho más sobrio. Aun así, precisamente ahí está parte de su encanto. Es una visita muy recomendable para entender mejor la evolución histórica del conjunto.



Callejón del Oro

El Callejón del Oro es una de las zonas más conocidas y fotografiadas del castillo. Sus pequeñas casas de colores crean una imagen muy pintoresca y están cargadas de historia, leyendas y referencias literarias, ya que incluso Franz Kafka estuvo relacionado con este lugar. Hoy en día algunas de ellas albergan exposiciones sobre la vida en esta calle a lo largo de los siglos. Es una visita corta, pero muy especial.



Palacio Lobkowicz

Este palacio barroco es una de las visitas culturales más destacadas dentro del complejo del castillo. Alberga una colección de arte muy importante perteneciente a la familia Lobkowicz, con obras de gran valor. Aunque no todo el mundo lo incluye en la ruta, merece la pena si te interesa el arte o quieres completar la visita al castillo. Es una parada más tranquila y menos masificada.


Iglesia de San Nicolás

La Iglesia de San Nicolás, situada en Malá Strana, es una de las iglesias barrocas más famosas de Praga. Su gran cúpula y su interior la convierten en una visita muy recomendable dentro de esta parte de la ciudad. Es un edificio que impresiona tanto por fuera como por dentro. Además, está en una zona muy agradable para seguir paseando después.



Paseo en barco por el río Moldava

Para terminar el itinerario, un paseo en barco por el Moldava es una de las mejores formas de despedirse de Praga. Ver la ciudad desde el agua ofrece una perspectiva completamente diferente y, en nuestro caso, aquí sacamos algunas de las mejores fotos del Puente Carlos. Como en el propio puente suele haber muchísima gente, esta opción es ideal para disfrutar de las vistas con más tranquilidad. Es un cierre muy recomendable para el viaje.

MAPA DE LOS LUGARES VISITADOS

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Praga en 3 días: itinerario completo para descubrir la ciudad

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