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Ruta por Mallorca en 7 días: nuestra experiencia recorriendo la isla
Mallorca es una isla española situada en el mar Mediterráneo cuya capital, Palma de Mallorca, también ejerce como capital de la comunidad autónoma de las Islas Baleares. Es la isla más grande del archipiélago y la segunda más poblada de España, solo por detrás de Tenerife, otro destino espectacular que también hemos tenido la suerte de visitar.
Después de pasar una semana completa recorriendo Mallorca podemos decir que es un destino que recomendamos totalmente. La isla combina naturaleza, cultura, pueblos con encanto, calas paradisíacas y carreteras panorámicas que convierten cualquier trayecto en parte del propio viaje. Disfrutar de la Sierra de la Tramontana, descubrir miradores increíbles, perderse entre pueblos históricos y bañarse en algunas de las mejores calas del Mediterráneo hacen que Mallorca sea un destino perfecto para cualquier amante de los viajes.

Transporte en Mallorca
Si quieres recorrer Mallorca a tu ritmo, para nosotros es imprescindible alquilar coche. La isla está llena de rincones escondidos, miradores y calas a los que solo se puede acceder fácilmente por carretera, y muchas de las mejores experiencias aparecen precisamente cuando decides parar donde menos lo esperas.
Con coche podrás organizar mejor las rutas diarias, evitar depender de horarios y disfrutar de las carreteras panorámicas que atraviesan la Sierra de la Tramontana, uno de los grandes atractivos de la isla.
Día 1 · Palma de Mallorca
Paseo Marítimo de Palma
El Paseo Marítimo de Palma, conocido oficialmente como Paseo Marítimo Gabriel Roca, recorre toda la fachada portuaria de la ciudad y es uno de los mejores lugares para comenzar a conocer la capital. Caminar junto al mar mientras aparecen la Catedral y el Palacio de la Almudaina crea una de las imágenes más icónicas de Mallorca. Además, es una zona perfecta para pasear con calma, hacer deporte o sentarse a comer con vistas al Mediterráneo.
Palacio Real de la Almudaina
El Palacio Real de la Almudaina, originario del siglo XIV, es la residencia oficial de los Reyes de España durante sus estancias en Mallorca. Situado junto a la catedral, forma uno de los conjuntos históricos más reconocibles de Palma. En su interior pueden visitarse varias salas que permiten conocer cómo ha evolucionado la arquitectura y la historia de la isla a lo largo de los siglos.
Catedral de Santa María de Mallorca
La Catedral de Santa María de Mallorca, conocida como La Seu, es el gran símbolo de la isla y uno de los templos góticos más impresionantes de España. Su ubicación, prácticamente a orillas del mar, crea una estampa única difícil de olvidar. Construida tras la conquista cristiana de 1229, su historia está ligada a la promesa del rey Jaime I durante una tormenta en alta mar, lo que añade aún más significado a este espectacular edificio.

Can Corbella Building
Este edificio modernista destaca entre las calles del centro histórico por su singular fachada y sus detalles arquitectónicos. No requiere desviarse demasiado de la ruta habitual por Palma, por lo que merece la pena detenerse unos minutos para observarlo mientras recorres el casco antiguo.
Can Fortesa Rey
Otro ejemplo de arquitectura modernista en Palma que recuerda, en cierta medida, a los edificios inspirados en el estilo de Gaudí en Barcelona. Su diseño llama rápidamente la atención y demuestra la variedad arquitectónica que puede encontrarse paseando por el centro de la ciudad.
Plaza Mayor
Situada en pleno corazón de Palma, la Plaza Mayor es un buen lugar para hacer una pausa durante la visita. Rodeada de edificios históricos y terrazas, resulta perfecta para tomar algo mientras observas el ambiente cotidiano de la ciudad.
Paseo del Borne
El Paseo del Borne es probablemente la avenida más elegante de Palma de Mallorca. Aquí se concentran tiendas, cafeterías y restaurantes en un entorno muy agradable para caminar sin prisa. Dependiendo de la época del año también se celebran eventos y actividades que animan todavía más esta zona céntrica.
Lonja de Mallorca
La Lonja de Palma es una de las obras maestras del gótico civil en Mallorca y uno de los edificios históricos más interesantes de la ciudad. Su interior sorprende por las columnas helicoidales que sostienen las bóvedas y crean un espacio abierto muy singular. Recomendamos entrar para apreciar mejor los detalles arquitectónicos y entender la importancia comercial que tuvo Palma en el pasado.

Bastión de San Pedro
Aunque gran parte de las antiguas murallas de Palma desaparecieron, el Bastión de San Pedro se conserva como uno de los vestigios históricos integrados en la ciudad actual. Situado junto al mar, permite imaginar cómo era el antiguo sistema defensivo de la capital.
Parque de la Feixina
Uno de los principales parques urbanos de Palma, ideal para descansar tras recorrer el centro histórico. Se encuentra en la antigua zona que separaba la muralla del arrabal y hoy es un espacio verde agradable para pasear o simplemente relajarse un rato.
Día 2 · Sierra de la Tramontana
Mirador de Ricardo Roca
Este mirador situado al sur de la Sierra de la Tramontana ofrece unas vistas espectaculares de los acantilados que caen directamente hacia el mar. Es muy fácil llegar, ya que se encuentra junto a la carretera y dispone de espacio suficiente para aparcar. Una parada rápida pero muy recomendable para empezar a disfrutar del paisaje de esta zona de la isla.
Cala Estellencs
Llegar hasta Cala Estellencs no es sencillo debido a sus carreteras estrechas y sinuosas, pero precisamente eso forma parte de la experiencia. Tras dejar el coche en un pequeño parking, un breve descenso conduce hasta esta cala de piedra rodeada de naturaleza. Junto a ella hay un restaurante donde parar a descansar mientras disfrutas del entorno.

Torre del Verger
Antigua torre de vigilancia costera situada en un enclave privilegiado de la costa mallorquina. Se accede fácilmente desde la carretera y cuenta con una pequeña zona para estacionar el coche. Subir hasta la parte superior permite disfrutar de unas vistas abiertas del Mediterráneo y de los acantilados, convirtiéndolo en uno de los miradores más fotogénicos de la ruta.
Valldemossa
Valldemossa es, sin duda, uno de los pueblos con más encanto de Mallorca. Pasear por sus calles empedradas sin rumbo fijo es la mejor forma de descubrir su esencia, combinando rincones cuidados con pequeñas plazas llenas de vida. Recorrimos lugares conocidos como la plaza de la Cartuja o los Jardines Rei Joan Carles, pero también otros menos visibles que aparecen simplemente al dejarse llevar caminando. Parar a comer y tomar un helado aquí fue uno de esos momentos tranquilos que forman parte del viaje.

Son Marroig
La Casa Museo de Son Marroig fue la residencia del archiduque Luis Salvador de Austria y hoy permite conocer parte de la historia cultural de la isla. La visita combina interiores históricos con jardines que ofrecen vistas privilegiadas de la costa. Su ubicación, elevada sobre el mar, convierte este lugar en uno de los puntos panorámicos más interesantes de la Tramontana.
Mirador de Sa Foradada
Muy cerca de Son Marroig se encuentra este mirador con vistas hacia la famosa roca perforada que da nombre al lugar. El acceso es sencillo y cuenta con parking a pocos metros. El momento más especial llega al atardecer, cuando la luz atraviesa el agujero natural de la roca y crea una imagen difícil de olvidar.

Cala Deià
Pequeña cala de piedra y aguas cristalinas situada en un entorno natural muy cuidado. Más que una playa para pasar todo el día, es un lugar ideal para detenerse un rato, darse un baño y disfrutar del paisaje. Además, cuenta con varios locales junto al mar donde tomar algo con vistas.
Deià
Deià destaca por su ambiente tranquilo y su ubicación entre montañas y mar, lo que lo convierte en uno de los pueblos más especiales de la Sierra de la Tramontana. Lo mejor aquí es caminar sin prisa por sus calles, descubriendo miradores naturales y rincones llenos de encanto que aparecen a cada paso.

Sóller
Sóller es uno de los pueblos más representativos de Mallorca y una parada imprescindible dentro de la ruta por la Tramontana. Su Plaza de la Constitución concentra gran parte de la vida local, con la parroquia de Sant Bartomeu como protagonista y el histórico ferrocarril pasando frente a ella. Sentarse en alguna terraza mientras el tranvía atraviesa la plaza crea una de las imágenes más reconocibles de la isla y uno de los momentos más agradables de la visita.
Ferrocarril de Sóller
El histórico tren que conecta Sóller con Palma atraviesa paisajes de montaña y naranjales, convirtiendo el trayecto en una experiencia en sí misma. Muchas personas lo utilizan simplemente para disfrutar del recorrido, ya que permite contemplar una parte diferente del interior de Mallorca desde un ritmo mucho más pausado.
Puerto de Sóller
El Puerto de Sóller combina ambiente marítimo y tranquilidad en un entorno natural protegido. Su bahía en forma de herradura y su paseo costero invitan a caminar sin prisa, mientras las playas cercanas permiten hacer una pausa para bañarse o descansar antes de continuar la ruta.
Fornalutx
Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, Fornalutx destaca por sus calles empedradas y casas de piedra perfectamente conservadas. Recorrerlo implica subir y bajar escaleras constantemente, pero cada rincón compensa el esfuerzo. Es un lugar que transmite la sensación de viajar atrás en el tiempo y descubrir cómo era la vida tradicional en la isla.
Día 3 · Actividades y Palma desde las alturas
Tour en quad
Este día lo comenzamos con una actividad, que reservamos a través de Civitatis: un tour en quad por el sur de la isla. Fue una forma divertida de romper el ritmo de visitas culturales y disfrutar de Mallorca desde otra perspectiva, recorriendo caminos y pequeños pueblos menos turísticos. Durante la ruta hicimos una parada para darnos un baño y descansar un poco, convirtiéndose en una experiencia muy entretenida si te gustan este tipo de actividades.
Castillo de Bellver
El Castillo de Bellver, construido a partir del año 1300 por orden del rey Jaime II de Mallorca, es uno de los edificios históricos más singulares de la isla gracias a su planta circular, algo poco habitual en Europa. A lo largo de su historia fue residencia real, prisión militar e incluso cárcel durante la Guerra Civil Española. Actualmente alberga el Museo de Historia de la Ciudad y permite recorrer sus salas interiores antes de subir a su mirador, desde donde se obtienen vistas panorámicas de Palma y su bahía realmente espectaculares.
Paseo Son Verí Nou
Este paseo situado junto a una tranquila zona residencial es perfecto para quienes buscan un lugar menos concurrido. Aquí se puede caminar con calma junto al mar, disfrutar de buenas vistas y encontrar pequeños accesos al agua donde refrescarse lejos de las zonas más turísticas.
Playa del Rei
Pequeña playa de arena y aguas cristalinas ideal para hacer una parada breve durante la ruta. Es un lugar tranquilo donde descansar un rato, tomar el sol o darse un baño antes de continuar explorando la zona.

Mirador Cala del Mago
Este mirador ofrece una vista privilegiada sobre la cala del mismo nombre y sus aguas transparentes. El entorno natural y la perspectiva elevada permiten apreciar perfectamente la forma de la costa, siendo además un buen lugar para detenerse unos minutos y disfrutar del paisaje.
Día 4 · Calas del sureste de Mallorca
Santuario de Sant Salvador
Situado en lo alto de una montaña, el Santuario de Sant Salvador ofrece una de las panorámicas más amplias de Mallorca. La carretera de acceso tiene numerosas curvas, pero el trayecto merece la pena por las vistas que aparecen a medida que se gana altura. El origen del santuario se remonta al siglo XIV, aunque la iglesia actual fue construida posteriormente, convirtiéndose hoy en uno de los miradores más impresionantes de la isla.
Arco Natural de Portocolom
En las cercanías de Portocolom se encuentra este arco natural formado por la erosión del mar. Para llegar es necesario descender con cuidado por un terreno rocoso, ya que el acceso no está acondicionado. El esfuerzo se recompensa con unas vistas muy llamativas del arco y el faro al fondo, creando uno de los paisajes más curiosos de la costa.
Playa de Cala Marçal
Amplia playa de arena blanca y aguas transparentes perfecta para relajarse durante unas horas. Cuenta con servicios y locales cercanos donde tomar algo, lo que la convierte en una parada cómoda dentro de la ruta por esta zona de la isla.
Cala Sa Nau
Pequeña cala rodeada de naturaleza donde predominan las aguas cristalinas y el ambiente tranquilo. Además de descansar en la arena, las rocas cercanas permiten pequeños saltos al mar para quienes buscan un momento más activo durante el día.
Cala Petita (Cala d'Or)
Otra de las calas características del sureste mallorquín, ideal para detenerse a descansar o darse un baño. Cala d'Or destaca por su entorno turístico cuidado y su puerto deportivo, además de la presencia cercana del Parque Natural de Mondragó, una zona rica en paisaje y biodiversidad.

Cala Mondragó
Situada dentro del parque natural del mismo nombre, esta playa combina arena blanca y aguas muy claras en un entorno protegido. Para acceder es necesario dejar el coche en un parking cercano, pero el entorno natural y la tranquilidad del lugar hacen que merezca la pena la visita.
Playa de S’Amarador
Muy próxima a Cala Mondragó, esta playa mantiene un carácter más natural y relajado. Es una buena opción para continuar disfrutando del mar en un entorno menos urbanizado, ideal para descansar y desconectar durante la ruta.
Playa de Es Trenc
Es Trenc destaca por su paisaje natural y su larga franja de arena clara, diferente a muchas otras playas de la isla. El acceso puede resultar algo más largo dependiendo del punto de llegada, pero una vez allí el entorno abierto y el color del agua crean una sensación muy especial.
Cala Pi
Una de las calas más bonitas que visitamos durante el viaje. Aunque la playa no es muy grande, siempre suele encontrarse espacio para relajarse y disfrutar del agua cristalina. Las mejores vistas se obtienen desde la parte alta, donde se aprecia perfectamente la forma de la cala y el contraste entre el mar y los acantilados.

Acantilado panorámico de Llucmajor
Un lugar poco conocido y sin señalización donde simplemente hay que detener el coche junto a la carretera y acercarse caminando. Precisamente esa falta de indicaciones hace que sea un sitio muy tranquilo. Sentarse aquí a escuchar el mar rompiendo contra los acantilados transmite una sensación de calma difícil de encontrar en otros puntos más turísticos.

Cala Maioris
Pequeña cala de piedras ideal para una parada tranquila. El sonido de las olas golpeando las rocas y la ausencia de grandes aglomeraciones la convierten en un lugar agradable para descansar o darse un baño r ápido.
Día 5 · Norte de Mallorca y Formentor
Catamarán desde el puerto de Alcudia
En nuestro quinto día decidimos cambiar el ritmo y disfrutar de una mañana en catamarán desde el Puerto de Alcudia, actividad que reservamos a través de Civitatis. Aunque el tiempo no acompañó demasiado y el día salió algo nublado, la experiencia fue igualmente agradable. Durante las cinco horas de recorrido realizan varias paradas para bañarse y, a mitad de mañana, preparan una barbacoa a bordo, convirtiendo la excursión en un plan relajado para disfrutar del mar.
Alcudia
Alcudia, situada al norte de la isla, es uno de los pueblos más bonitos de Mallorca gracias a su casco histórico amurallado perfectamente conservado. Pasear por sus calles estrechas permite descubrir edificios históricos, pequeñas plazas y rincones con mucho encanto. Destacan especialmente la iglesia de Sant Jaume y las antiguas puertas de entrada como la Porta del Moll o la Porta de la Vila Roja, además del puerto, ideal para caminar o tomar algo junto al mar.
Pollença
Muy cerca de Alcudia se encuentra Pollença, un pueblo con gran tradición histórica y cultural situado en la Sierra de la Tramontana. Recorrer su centro urbano permite descubrir arquitectura tradicional mallorquina y un ambiente tranquilo muy agradable. Uno de sus puntos más conocidos es la subida al Calvari, formada por 365 escalones que conducen hasta un mirador con bonitas vistas del pueblo y sus alrededores.
Mirador Es Colomer
Ubicado en el extremo norte de la isla, este mirador ofrece una de las panorámicas más espectaculares de Mallorca. Desde aquí se observan los acantilados de la zona de Formentor y el contraste entre el mar y la montaña crea un paisaje impresionante. El acceso es sencillo gracias a la carretera y el parking cercano, y el corto paseo hasta el mirador permite disfrutar aún más del entorno natural.

Talaia d’Albercutx
Antigua atalaya defensiva construida para vigilar la llegada de corsarios, situada en una posición elevada sobre la bahía. Las vistas son similares a las del Mirador Es Colomer, aunque desde una mayor altura. Se puede subir hasta la torre con precaución, ya que no existen medidas de seguridad, pero el paisaje que se observa desde arriba merece la parada.
Playa de Formentor
Una de las playas más conocidas de Mallorca, famosa por su arena clara y aguas tranquilas. Es un buen lugar para descansar después de recorrer la carretera panorámica de Formentor y disfrutar de un baño en un entorno natural muy cuidado. Dispone de parking de pago cercano, por lo que conviene llevar efectivo.
Faro de Formentor
Situado en uno de los puntos más emblemáticos del norte de Mallorca, este faro marca el final de la carretera panorámica de la península de Formentor. Durante nuestra visita no pudimos llegar debido a obras en la carretera, pero por su ubicación y vistas es considerado uno de los lugares más impresionantes de la isla.
Día 6 · Cuevas y costa oriental
Cuevas del Drach
Las cuevas del Drach, situadas cerca de Porto Cristo, forman un conjunto de galerías subterráneas que alcanzan más de un kilómetro de longitud y hasta 25 metros de profundidad. La visita se realiza mediante recorridos organizados por horarios, por lo que es importante llegar puntual. Durante el trayecto se recorren diferentes salas hasta llegar a un lago interior donde se celebra un pequeño concierto de música clásica, uno de los momentos más característicos de la experiencia.

TOUR EN MOTOS DE AGUA POR LAS CUEVAS DE ARTÀ
Después de visitar las cuevas decidimos realizar una actividad más dinámica con un tour en motos de agua cercano a la zona. Tuvimos la suerte de realizar la actividad prácticamente en privado, lo que permitió disfrutar del recorrido con total tranquilidad. Fue una experiencia divertida y diferente, ideal para quienes buscan añadir un punto de aventura al viaje.
Cuevas de Artà
Las Cuevas de Artà destacan por la magnitud de sus salas y por la espectacular entrada natural situada frente al mar. Conocidas desde al menos el siglo XVI, siguen siendo uno de los grandes atractivos turísticos de Mallorca. Lo que más sorprende al visitarlas es la sensación de amplitud y las vistas exteriores que acompañan el acceso al complejo.
Capdepera
Capdepera es un pequeño pueblo lleno de historia situado en el extremo oriental de la isla. Su principal atractivo es el castillo medieval, todavía rodeado por murallas originales que permiten imaginar cómo era la vida defensiva en la zona siglos atrás. La visita al castillo tiene un coste reducido y ofrece buenas vistas del entorno.

Cala Mesquida
Amplia playa rodeada de dunas y naturaleza donde predominan las aguas cristalinas y el ambiente relajado. Su tamaño permite encontrar espacio incluso en días concurridos, siendo un buen lugar para descansar y disfrutar del mar.
Cala Torta
Muy cercana a Cala Mesquida, esta playa mantiene un carácter natural similar, con arena clara y aguas transparentes. Resulta ideal para quienes buscan un entorno menos urbanizado y una parada tranquila durante la ruta.
Cala Anguila
Pequeña cala protegida por colinas que crean un ambiente tranquilo y agradable. Sus aguas claras invitan a darse un baño relajado antes de continuar el recorrido por la costa este.

Día 7 · Oeste de Mallorca y despedida
Jardines de Alfabia
Los Jardines de Alfabia combinan historia, arquitectura y naturaleza en un entorno muy cuidado situado a los pies de la Sierra de la Tramontana. Palmas, fuentes y elementos históricos crean un espacio elegante que refleja la evolución de la finca a lo largo del tiempo. La visita permite recorrer tanto los jardines como el interior de la casa, conservando elementos originales de distintas épocas.

Mirador Las Malgrats
Este mirador situado al sur de la isla ofrece vistas hacia las islas Malgrats en un entorno tranquilo y poco concurrido. Cuenta con bancos donde sentarse y disfrutar del paisaje con calma, siendo un buen lugar para hacer una parada relajada.
Puerto de Andratx
El Puerto de Andratx ha pasado de ser un antiguo refugio pesquero a uno de los puertos más exclusivos de Mallorca. Rodeado de calas de aguas transparentes y con una gran actividad náutica, es un lugar ideal para pasear, cenar o simplemente disfrutar del ambiente marítimo al final del día.
Casa Marina
Curiosa vivienda privada decorada con motivos marinos en sus fachadas, llena de peces y elementos relacionados con el mar. Es una parada rápida y diferente, siempre visitándola con respeto hacia sus propietarios.
Mirador Amores · San Telmo
Mirador con vistas hacia la pequeña isla de Sa Mitjana, especialmente bonito al atardecer cuando la luz cambia sobre el mar. Es un lugar tranquilo donde detenerse unos minutos y disfrutar del final del día.

Peguera
Peguera combina playas de arena clara con un ambiente turístico animado y bien organizado. Su amplio bulevar está lleno de tiendas, restaurantes y locales donde pasear sin prisa. Nosotros aprovechamos para recorrer la zona caminando y terminar el día junto al mar, una forma perfecta de cerrar el viaje por Mallorca.

MAPA DE LOS LUGARES QUE VISITAMOS
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