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Copenhague es una ciudad cómoda, fácil de recorrer y perfectamente conectada, algo que se nota desde el mismo momento en el que aterrizas. A pesar de ser la capital de Dinamarca, no es una ciudad excesivamente grande, por lo que moverte por ella resulta rápido y sencillo. La distancia entre el aeropuerto y el centro es de apenas 8 kilómetros, lo que permite llegar en pocos minutos utilizando el transporte público. Además, la ciudad está muy bien organizada por zonas, algo que influye directamente en el precio del transporte y que conviene entender antes de empezar a moverte.

Metro en Copenhague
El metro de Copenhague es uno de los medios de transporte más cómodos y eficientes de la ciudad. Cuenta únicamente con cuatro líneas (M1, M2, M3 y M4), lo que lo hace muy fácil de entender incluso si es tu primera vez en la ciudad. Nosotros utilizamos la línea M2 (la amarilla) desde el aeropuerto, concretamente desde la parada Lufthavnen, para llegar al centro. En función de la ubicación de tu alojamiento, una de las mejores opciones es bajarse en Kongens Nytorv, una de las paradas más importantes de la ciudad, ya que conecta varias líneas y te deja en pleno centro, muy cerca de la mayoría de puntos turísticos. Desde aquí prácticamente podrás moverte andando a casi todos los lugares importantes de Copenhague, lo que la convierte en una opción ideal para comenzar tu viaje.
Un detalle importante es que el metro funciona por zonas, de manera similar a ciudades como Londres. Esto significa que el precio del billete dependerá del número de zonas que recorras, por lo que es clave saber en qué zona te encuentras y hasta dónde quieres desplazarte. Para la mayoría de turistas, la zona 1 es la más importante, ya que es donde se concentra prácticamente todo lo imprescindible que ver en Copenhague, incluyendo monumentos, barrios principales y zonas más visitadas.
Billetes de transporte en Copenhague
El sistema de billetes es bastante sencillo, pero conviene tener claro cuál elegir en función del tipo de viaje que vayas a hacer. El billete individual es la opción más básica y está pensado para trayectos puntuales. El precio mínimo cubre dos zonas y ronda los 24 coronas danesas (unos 3,50€), aunque si vienes desde el aeropuerto necesitarás más zonas. En nuestro caso hicimos unas 7 paradas hasta el centro y el precio fue de aproximadamente 72 DKK (unos 10€), lo cual sigue siendo una opción bastante razonable para un traslado rápido y cómodo.
Por otro lado, el billete ilimitado de 24 horas es una alternativa muy interesante si tienes pensado usar bastante el transporte público durante tu estancia. Este tipo de billete permite moverte sin límite por metro, autobús y tren durante todo el día, y suele costar alrededor de 150 DKK (unos 20€). Es especialmente recomendable si viajas en invierno o con mal tiempo, ya que te permitirá evitar largas caminatas y desplazarte de forma rápida entre los diferentes puntos de la ciudad sin preocuparte por comprar billetes constantemente.
Tarjetas turísticas: Copenhagen Card
Si quieres ir un paso más allá, la Copenhagen Card es una de las mejores opciones para moverte por la ciudad y ahorrar dinero. Funciona de forma similar a otras tarjetas turísticas europeas y ofrece transporte público ilimitado durante el tiempo que elijas (24, 36, 72 o 120 horas). Pero lo más interesante es que no solo incluye el transporte, sino también el acceso a una gran cantidad de museos y atracciones de la ciudad, además de descuentos en actividades y restaurantes.
En total, esta tarjeta incluye acceso a más de 80 lugares de interés, lo que la convierte en una opción muy completa si tienes pensado visitar bastantes sitios en poco tiempo. Es especialmente recomendable para viajes de varios días en los que quieras aprovechar al máximo la ciudad sin preocuparte por entradas o desplazamientos.
Consejos para moverse por Copenhague
Antes de terminar, te dejamos algunos consejos clave que te ayudarán a organizar mejor tus desplazamientos por la ciudad. Si vas a utilizar bastante el transporte público, lo más recomendable es optar por la Copenhagen Card, ya que combina transporte ilimitado con entradas a atracciones, lo que a la larga supone un ahorro importante. Si solo vas a hacer trayectos puntuales, el billete individual puede ser suficiente, sobre todo para el traslado desde el aeropuerto.
Otro punto importante es que la línea M2 es la única que conecta directamente con el aeropuerto, por lo que será tu referencia principal tanto a la llegada como a la salida. Además, una vez estés en el centro, verás que muchas de las distancias se pueden recorrer perfectamente a pie, lo que hace que el transporte público sea más un complemento que una necesidad constante.
Conclusión
Moverse por Copenhague es realmente fácil, rápido y cómodo, incluso si es tu primera vez en la ciudad. Su sistema de metro sencillo, la buena conexión con el aeropuerto y la posibilidad de elegir entre diferentes tipos de billetes o tarjetas hacen que adaptarse sea muy sencillo. Con una buena planificación, podrás aprovechar al máximo tu viaje y centrarte en lo importante: disfrutar de una de las ciudades más bonitas del norte de Europa.
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